
Con este título grandilocuente “Nunca antes hubo que esperar para la Semana Santa llenar” titulo un post que me lleva semanas dando vueltas en la cabeza.
He llegado a la conclusión de que no puedo postear mis conclusiones. Puesto que nos las tengo. Hemos hablado infinitas veces, hemos compartido experiencias, ha habido conversación, hemos elucubrado, todos hemos teorizado. PERO Nadie ha sido capaz de predecir lo que iba a pasar.
Por lo tanto, me niego a creer lo que dicen y oigo “la gente se va a esperar a última hora”.
Me da que no va a ser así en nuestro sector. Si la muestra ha sido Semana Santa y el puente de mayo… Entonces lo que no se haya vendido con reservas, nos lo comeremos con patatas fritas.
Dejando al margen lo que son los bungalows (En esto podemos hacer Yield como todos),y centrándonos sobre todo en las parcelas, el comportamiento de esta primavera no ha sido de espontaneidad. Entonces ¿Por qué nos empeñamos en creer que las reservas se activarán a ultimísima hora?
Esperar es una postura conformista y peligrosa.
Lejos de querer o poder dar las soluciones, si es que las hubiera, si me atrevo a decir:
- Si hay que actuar, que sea ahora.
- Más vale pájaro en mano que cientos volando.
- El escenario ha cambiado, el que no cambie las reglas juego está perdido.
- Tendrán mejores resultados las estructuras de personal flexibles y dinámicas que se adapten al nuevo contexto del día a día, incluso dentro del verano. Cada semana es distinta.
- Los costes de los centros de producción corren serios riesgos de ser superiores a los ingresos, incluso con buenas ocupaciones.
- Los que dependamos del turista nacional lo tenemos peor.
Recomiendo:
- Pasar los calendarios a verde. Aceptar las reservas en directo con pago en tiempo real.
- Bajar los mínimos de reservas.
- Cambiar los filtros de reservas antiguos por personas inteligentes con capacidad de optimizar los plannings.
- Contratar plantillas flexibles a los cambios estacionales.
- Anticiparse en todo ahora y no esperar.
- Bajar los gastos (todos).
- Ponerle una velita a San Pancracio y que nos pille confesados.
El mundo del camping no es el de los hoteles. Ni los campings ni los campistas están preparados para cambios y ofertas de última hora.
Los hoteles malalquilarán en last minute hora y pueden llevarse lo poco que salga a última hora y serán los que capten ese turista de cazador de oportunidades y de subas tas a la baja. Ni que contar de cruceros y demás.
¿Alea Jacta Est?… No. Me niego.
Pero los campings no serán las opciones de los cazachollos. Eso seguro.
Y la pregunta es: ¿Cuándo acabará esto? ¿Acabará?
Suerte y al toro. Pero ahora. Nada de esperar.
Como siempre, mi opinión. Una más.
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